Los cilindros de colores invitan a los niños a comparar diferentes dimensiones y comprender cómo se interrelacionan mientras desarrollan la coordinación de movimientos y la motricidad fina. A menudo, esta propuesta se convierte en un reto personal: ordenar, clasificar, construir y, sobre todo, gozar del proceso con calma e intención.
Para nosotros, es una manera preciosa de ver cómo se concentran, cómo toman decisiones y cómo se maravillan ante los descubrimientos que van dando a cada paso.
Un material que favorece el refinamiento de los sentidos y permite a los niños/as explorar, pensar y crecer desde la experiencia.
El área sensorial: descubriendo los cilindros de colores
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