Una actividad como pintar con el caballete, que a simple vista puede parecer sencilla, se convierte en un reto si añadimos diferentes herramientas como el pincel, la esponja, el tapón, etc.
Pintar con objetos que no sean con el mismo cuerpo variará el resultado y complicará algo más el control de la postura. Con esto los niños empezarán a adquirir un control de la muñeca y de la mano para aprender el movimiento necesario y, en un futuro próximo, coger un lápiz.
¡Qué os parece! ¿Queréis pintar?

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