A partir de los nueve meses podemos trabajar el sentido de la permanencia a través de este material porque los niños se den cuenta de que cuando un objeto deja de estar a la vista no deja de existir. Al mismo tiempo aprovechamos para practicar las diferentes aperturas de los muebles. Las cajas tienen un agujero superior donde poner el objeto, que vuelve a aparecer al abrir la caja.
Estas cajas favorecen la adquisición del sentido de la permanencia de los objetos, contribuyen en el movimiento, la destreza manual, la psicomotricidad fina y la coordinación del ojo y la mano (óculo-manual).

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